En el transcurso de esta Cronología, que en su totalidad abarca más de 1,500 páginas tamaño carta (sujetas a posteriores adiciones), vemos cómo se van forjando personalidades en el ámbito de la política, las artes, la religión, la economía, la industria y el comercio, con sus concomitantes formaciones representativas, desde las cuales se ha entablado un diálogo propicio a un inteligente entendimiento entre los diversos sectores sociales; también observamos cómo el entorno se va modificando, unas veces para bien, otras para mal, según los criterios que se manejen.A semejanza de todo organismo vivo y actuante, en la epidermis de estas cápsulas informativas se percibe a nuestra ciudad como un conjunto de células que nacen, crecen, se multiplican y desaparecen, en un escenario de múltiples connotaciones y resultados en que personas, instituciones, administraciones municipales, funcionarios, edificios, monumentos y en fin, eventos de la más voluminosa índole, le comunican sustancia y movimiento, para, finalmente, mantenerse apegada a sus valores y creencias, sin desdeñar los cambios que le confieren confianza para el porvenir.De esta manera, sin desprenderse de sus tintes inconfundiblemente abajeños, Celaya se mantiene en la palestra de su desarrollo, plenamente orgullosa e idéntica a sí misma, aunque hermanada con las demás comarcas del país, con la sólida conciencia de formar parte de una nacionalidad plural y unida en lo sustantivo.Esperamos que este recuento de hechos, cosas y personas, contribuya a ampliar nuestro conocimiento de lo que ha sido Celaya en el itinerario de los siglos, desde que era una incipiente villa, hasta ahora que se erige en espectacular metrópoli en esta conotativa región guanajuatense del Bajío.